Seguimos yendo a pasos agigantados hacia el franquismo. Este
gobierno bastardo fascista tiene que acabar.
CARRERO BLANCO CAMPEON MUNDIAL DE SALTO.
En la semana en que se anunciaron los
multimillonarios recortes numerosos trabajadores del Complejo de Moncloa se
movilizaron hasta en dos ocasiones. Las dos concentraciones, realizadas coincidiendo
con la llegada a la sede del Gobierno de los ministros y los periodistas,
desbordaron por completo la capacidad de "tolerancia" de Saenz de
Santamaría.
Para el pasado viernes había circulado
entre los trabajadores la convocatoria de una nueva protesta ante el Consejo de
Ministros. Sin embargo, al llegar a sus puestos de trabajo se encontraron con
una desagradable sorpresa. Las mesas y oficinas se encontraban literalmente
"empapeladas" con una circular del subsecretario Jaime Pérez
Renovales, en la que se les advertía de "la ilegalidad de las protestas si
no se pedía el preceptivo permiso".
"Todo estaba preparado -dice uno de
los empleados - pero por la mañana, al
entrar a trabajar, vimos impresos a tamaño DIN-A3 y repartidos por todos los
departamentos una comunicación del subsecretario, Pérez Renovales, en la
que con muy formales palabras se prohibía la concentración”.
La circular advertía a los empleados del
Complejo de la Moncloa que “el preaviso de convocatoria deberá presentarse ante
la dirección del centro con una antelación mínima de 48 horas”. Jaime Pérez Renovales
–uno de los hombres de confianza de Soraya Sáenz de Santamaría, y abogado del
Estado de la promoción del marido de la vicepresidenta, que tiene colocados a 7
de sus integrantes en el Gobierno-
también justificaba la prohibición apelando a las “las especiales circunstancias en materia de
seguridad del Complejo, que harían necesario
-según el subsecretario - la
comunicación y solicitud de informe al Departamento de Seguridad.
Lo más significativo de este episodio, con
todo, no es la esperable actuación de la número dos del Gobierno derechista;
sino la reacción sindical con las que se encontraron los trabajadores. Ante el
ataque de Saez de Santamaría, éstos intentaron recabar el respaldo de una
organización sindical (USO) que -según
los propios empleados - habría rechazado convocar una concentración porque
"está prohibido y si intentábamos salir a la puerta de acceso podrían
cerrarnos luego el mismo".
La “audacia” sindical, obviamente, le vino
a las mil maravillas a la vicepresidenta para cortar de raíz la resistencia de
los trabajadores. Finalmente, el pasado viernes no hubo ninguna protesta. Y es previsible
que, al no contar con ningún apoyo, los trabajadores de Moncloa tampoco se
atrevan a repetir su espontáneo acto de rebeldía en las próximas semanas.
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