A la Caja de Canarias entre todos la mataron y ella sola se murió. Día
tras día van confirmándose de manera majadera y dramática todas las
debilidades que en CANARIAS AHORA denunció el pasado 10 de mayo de 2010 el último presidente de la Comisión de Control
de la entidad isleña antes de su integración en Bankia. Entonces,
cuando aún no había estallado la bomba, José Ramón Durán denunciaba que
"es muy probable que ahora BFA no tenga ni patrimonio neto", lo que
unido al descubrimiento de la consecuente maquinación de cuentas ha dado
lugar a su nacionalización y a la apertura de diligencias penales en la
Audiencia Nacional. Lo clavó Durán. Las cuentas en La Caja se
maquillaban, se inflaban los activos, nada respondía fielmente a la
realidad porque había que transmitir que la entidad gozaba de buena
salud financiera. Pero todo era podredumbre cuando llegó a la entidad
como presidente Juan Manuel Suárez del Toro, el presidente al que
colocaron en una pinza sin precedentes el Partido Popular de José Manuel
Soria y la Nueva Canarias de Román Rodríguez, para cerrarle el paso al
candidato oficial (u oficioso, porque jamás se aclaró del todo) del
PSOE, José Francisco Henríquez. Suárez del Toro se convirtió de
inmediato en lo que de él quisieron quienes le auparon: un presidente
decorativo al que no se le comunicaban las grandes decisiones hasta que
estaban tomadas, al que se le hurtaba la información delicada para que
no aplicara el sentido común y las normas más básicas de la ética y el
buen gobierno bancarios.
Fuente: Canarias Ahora.

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