UNA ESTAFA PERMITIDA POR EL BANCO DE ESPAÑA
Las "preferentes" son un producto financiero complejo que aúna características de la renta fija y de las acciones. Su principal característica, sin embargo, es su carácter perpetuo. O, dicho más claramente, que no tienen fecha de vencimiento. Por tanto, si quien las compra desea recuperar su dinero debe que ponerlas a la venta y esperar a que alguien se las compre. Eso sí, al precio que marque el mercado secundario, que puede ser muy inferior al capital inicial aportado. Son emisiones de deuda, por tanto, sin un plazo definido. La entidad paga por ellas una rentabilidad según sus resultados pero también puede no pagar nada de nada.. En caso de quiebra del banco tampoco están garantizadas por el Fondo de Garantía de Depósitos. No son, por tanto, acciones ordinarias, pues no tienen derecho de voto algo que les dejaron creer a muchos clientes para que invirtieran en ellas.
Y ahí estuvo, precisamente, el origen de la estafa. De manera generalizada, se vendieron preferentes a una multitud de pequeños inversores a los que literalmente se engañó acerca de las características del producto que estaban adquiriendo. Hoy, todos ellos ven como sus ahorros se han ido por el sumidero de Bankia. Se trataba, en su mayor parte, de clientes que confiaron en la honradez de su "caja de toda la vida" y que no tenían idea de lo que estaban comprando.
Un año después de la salida a bolsa de Bankia las acciones de la entidad rescatada con 23.500 millones de euros de dinero público han perdido un 83% de su valor y nadie les ofrece ninguna solución. Por esta razón, el pasado sábado un grupo de ellos se concentraba ante la sede central de La Caja de Canarias en Las Palmas de Gran canaria, para exigir la devolución de su dinero, bajo el lema "Basta ya de fraudes al ahorro".
SIN AHORROS, NI ESPERANZA DE RECUPERARLOS
Uno de los estafados, Pablo Sánchez, reconoce sentirse "muy dolido" con la entidad, de la que él y su familia son clientes desde hace treinta años. "El banco para ti es la persona y depositas su confianza en él", aseguró a un diario grancanario. En el año 2007, los empleados de la Caja le incitaron a vender ocho fondos de inversión, para que invirtiera ese dinero en las participaciones preferentes. Ahora, ante la imposibilidad de retirar sus fondos, la única opción que le dan en la Caja de Canarias es la de canjear el dinero por acciones de Bankia, que pasaron de valer 3,75 euros hace un año a tan solo 0,61 céntimos, según la cotización del pasado viernes.
"Desde que sé que no voy a recuperar mi dinero, no duermo por las noches" - reconoce este hombre-. Además, tengo una hija enferma que debería ser tratada en Pamplona, pero me han dejado sin dinero y no puedo llevarla, sólo vivo con lo de la pensión", explica Sánchez.
Purificación Santana, por su parte, explica que tenía obligaciones subordinadas en Bankia y la entidad la "obligó a cambiarlas por acciones que ahora no valen nada". "He perdido todo ese dinero que tenía ahorrado y que era de una plan de pensiones por el que he pagado impuestos" - denuncia con justificada indignación.
Abel Afonso, otro afectado, asegura que tenía un dinero ahorrado y La Caja le dijo que le iba a ofrecer "un producto muy bueno", refiriéndose a las participaciones preferentes. Sin embargo, cuando intentó sacar su dinero le explicaron "que no se podía retirar" y que la mejor opción era "canjearlo por unas acciones que me vendieron a 3,31 euros. Estoy jubilado y estos son todos los ahorros de mi vida". "Para ser gente honesta y honrada deberían devolver a cada uno su dinero".
Pero estos pequeños ahorradores afectados por el "corralito de las preferentes" -que en todo el Estado rondan el millón de personas - no están tratando precisamente con "gente honesta", ni cuentan con un Gobierno que represente sus intereses. Se enfrentan, por ello, a una larga travesía del desierto en la que su única alternativa parece ser la de pleitear individualmente con escasas esperanzas de recuperar su dinero.
Fuente: Canarias Semanal
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